Con la llegada (Ley 4/2018) y el retroceso (Ley 7/2023) de la Ley del Plurilingüismo en Valencia, se generó una polémica que despertó el interés hacia este fenómeno. En este artículo veremos qué es el plurilingüismo y cuán ambicioso es el reto plurilingüe valenciano.
Cabe adelantar que parece que existe una gran confusión en relación con el término «Plurilingüismo». Esta confusión existe no solamente en España, sino a nivel mundial. Es cierto que es difícil saber quién acuñó este término para conocer su significado de primera mano, pero es también verdad que se desarrolló en las últimas décadas principalmente a raíz de la labor del Consejo de Europa. Ojo, el Consejo de Europa no tiene nada que ver con la Unión Europea, es una organización que comprende más de 40, que forman parte de ella en función del criterio geográfico y no político.
Los documentos del Consejo de Europa nos ayudan a entender en qué consiste el plurilingüismo, por ejemplo, en comparación con el multilingüismo:
«En el presente texto se entiende por plurilingüismo el uso de varias lenguas por un mismo individuo, noción que difiere de multilingüismo que designa la coexistencia de varias lenguas en un grupo social. Una sociedad plurilingüe está principalmente formada por personas capaces de expresarse, a niveles diferentes, en distintas lenguas, es decir, de individuos multilingües o plurilingües. Por el contrario, una sociedad multilingüe puede estar compuesta en su mayor parte de individuos monolingües que ignoran la lengua de los demás».
Fuente: Carta europea del plurilingüismo – Jornadas Europeas del Plurilingüismo, 2005
Las estadísticas que reportamos en Plurimente demuestran que Europa es un territorio multilingüe en el que vive una población predominantemente monolingüe.
El documento más importante para el desarrollo del plurilingüismo en Europa es, sin duda alguna, el MCER (Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación). Es precisamente el documento que propone evaluar la competencia lingüística de las personas utilizando los niveles los niveles de A1 a C2. Sin embargo, es curioso que las distintas partes de este documento hayan impactado la sociedad de maneras muy distintas. Si bien el marco de evaluación parece que ha conquistado el mundo entero porque se conoce tanto en Europa como en países muy lejanos, pocas personas sabrán que el verdadero sentido de este documento es fomentar el desarrollo del plurilingüismo como una alternativa a la invasión del inglés. Reportamos a continuación un extracto del MCER que lo pone con total claridad:
«En los últimos años, el concepto de plurilingüismo ha ido adquiriendo importancia en el enfoque del Consejo de Europa sobre el aprendizaje de lenguas. El concepto de plurilingüismo es diferente al de multilingüismo. El multilingüismo es el conocimiento de varias lenguas o la coexistencia de distintas lenguas en una sociedad determinada. Se puede lograr simplemente diversificando las lenguas que se ofrecen en un centro escolar o en un sistema educativo concretos, procurando que los alumnos aprendan más de un idioma extranjero, o reduciendo la posición dominante del inglés en la comunicación internacional.
Más allá de esto, el enfoque plurilingüe enfatiza el hecho de que conforme se expande la experiencia lingüística de un individuo en los entornos culturales de una lengua, desde el lenguaje familiar hasta el de la sociedad en general, y después hasta las lenguas de otros pueblos (ya sean aprendidas en la escuela o en la universidad, o por experiencia directa), el individuo no guarda estas lenguas y culturas en compartimentos mentales estrictamente separados, sino que desarrolla una competencia comunicativa a la que contribuyen todos los conocimientos y las experiencias lingüísticas y en la que las lenguas se relacionan entre sí e interactúan.
En situaciones distintas, una persona puede recurrir con flexibilidad a partes diferentes de esta competencia para conseguir una comunicación eficaz con un interlocutor concreto. Por ejemplo, los interlocutores pueden cambiar de una lengua o un dialecto a otro, explotando así la habilidad que tiene cada uno para expresarse en una lengua y para comprender otra. Una persona puede recurrir al conocimiento de varias lenguas para dar sentido a un texto, escrito e incluso hablado, en una lengua previamente «desconocida», reconociendo palabras de un fondo común internacional que aparecen con una forma nueva»…
…Desde esta perspectiva, la finalidad de la educación en una lengua queda profundamente modificada. Ya no se contempla como el simple logro del «dominio» de una o dos – o incluso tres lenguas – cada una considerada de forma aislada, con el «hablante nativo ideal» como modelo fundamental. Por el contrario, el objetivo es el desarrollo de un repertorio lingüístico en el que tengan lugar todas las capacidades lingüísticas. Esto supone, naturalmente, que las lenguas que se ofrecen en las instituciones educativas tienen que diversificarse y que a los alumnos debe dárseles la posibilidad de desarrollar una competencia plurilingüe».
Fuente: Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación, 2001, p.4.
Pero como bien podemos observar, el impacto del Marco se ha notado principalmente en una formalización de la enseñanza del inglés según un objetivo bien definido: un nivel B2 o C1. Es más, parece que los currículos lingüísticos se crean según un recurrido progresivo imaginario universal para hablantes de cualquier idioma desde el A1 hasta el C2. No obstante, es evidente que lo que está en un nivel B2 de español para una persona angloparlante, puede estar en un nivel A2 para una italófono. Es una pena que la industria de la enseñanza de idiomas haya visto en el MCER tan solo un marco universal de evaluación y haya ignorado completamente su mensaje a favor del plurilingüismo. Justamente con la finalidad de remediar esta lamentable consecuencia, en 2018, el Consejo de Europa publica el Companion Volume al MCER. En este documento propone un marco de evaluación para la intercomprensión y refuerza su intento de promocionar el plurilingüismo. Es digno de lectura en este enlace.
Pero vamos más allá, vamos a ver cómo trata el plurilingüismo la Unión Europea. En 2002, Consejo
Europeo de Barcelona establece una serie de objetivos para los países miembros entre los cuales «mejorar el dominio de las competencias básicas, en particular mediante la enseñanza de al menos dos lenguas extranjeras desde una edad muy temprana». Se trata de dos lenguas extranjeras, lo que significa que aparte del castellano y valenciano los niños de la Comunitat tendrían que aprender otras dos lenguas que no sean lenguas de España. Esta recomendación se conoce como la fórmula «L1 + 2», en la que la L1 es la lengua materna.
En 2009, la UE se rectifica y desglosa la fórmula de L1 + 2 como «una lengua franca y la otra de un país vecino» (Parlamento Europeo 2009). En 2017, lo formula como «L1 + 2 europeas» (Consejo Europeo 2017). En 2019, vuelve a subrayar que las dos lenguas adicionales tienen que ser extranjeras (RECOMENDACIÓN DEL CONSEJO de 22 de mayo de 2019 relativa a un enfoque global de la enseñanza y el aprendizaje de idiomas (2019/C 189/03).
Gracias a este recorrido histórico podemos concluir que tanto desde el punto de vista del Consejo de Europa como desde el de la Unión Europea, el plurilingüismo es la finalidad de la educación lingüística en Europa. El Consejo de Europa se centra en el desarrollo de la «competencia plurilingüe» (muchas lenguas a varios niveles) y la UE propone la fórmula «L1 (lengua(s) materna(s) + 2 extranjeras». Las lenguas maternas (el valenciano y el castellano) se consideran una sola base de partida, no vale aprender el valenciano en Valencia como «lengua extranjera» (Conclusiones del Consejo, de 20 de mayo de 2014, sobre el multilingüismo y el desarrollo de competencias lingüísticas (2014/C 183/06).
En Valencia hay mucho debate sobre si es apropiado utilizar el valenciano como lengua vehicular en la educación obligatoria. Sin embargo, parece que el uso del inglés como lengua vehicular provoca menos rechazo. Es verdad que el inglés es una lengua que en las últimas décadas se ha ganado una reputación de una lengua internacional gracias a la propaganda de los países anglófonos y la industria de su enseñanza (véanse también datos curiosos en los debates del Parlamento europeo, sería interesante leer esta ponencia sin prestar la atención a la afiliación política del autor). Un dato curioso que proporciona el ponente es que «el British Council, por ejemplo, contaba en 2005 con 750 millones de euros para promocionar el inglés, mucho más que el presupuesto del que disponían el estonio, el sueco, el galés o el gaélico escocés».
Sea cual sea la razón por la que se ha difundido el inglés, parece que seguirá siendo tendencia en los próximos años también. Pero eso no significa que sea suficiente aprender el inglés para desarrollar la competencia plurilingüe como la define el Estado español (que se basa en los reglamentos europeos). El verdadero reto sería conseguir que el repertorio lingüístico del alumnado valenciano fuera mucho más allá del conjunto valenciano – español – inglés. El problema es que es poco realista en un sistema educativo que trata las lenguas por separado y no contempla que un idioma se pueda «reciclar» para aprender muchos otros, cosa que es posible mediante la intercomprensión multilingüe.
«De poco sirve, según reconoce la Comisión, que haya más gente multilingüe salvo que su segunda o su tercera lengua sea el inglés. Esta situación conducirá a un predominio aún mayor y a un refuerzo del uso del inglés como lingua franca de la UE. Lo que se debe alentar, por ejemplo, es que la gente pueda aprender lenguas no pertenecientes a su propio grupo lingüístico, como que los hablantes de galés aprendan polaco. El aprendizaje del inglés es en sí una industria dinámica y provechosa de la que ya se benefician los Estados anglófonos (por ejemplo, el Reino Unido-Inglaterra o EE.UU.), por lo que no necesita más ayuda de la UE.»
Fuente: Bernat Joan i Marí, INFORME sobre una nueva estrategia marco para el multilingüismo 23.10.2006 – (2006/2083(INI))
Mientras el debate sobre la obligatoriedad del valenciano como lengua vehicular sigue abierto, en Plurimente defendemos la idea original del Consejo de Europa que consiste en que un verdadero plurilingüismo es una capacidad para utilizar múltiples idiomas (el bilingüismo autóctono valenciano-español con un conocimiento más o menos avanzado de inglés no es plurilingüismo). El plurilingüismo, según el MCER, no solo es una habilidad para utilizar varios idiomas, sino también una sensibilidad intercultural y una capacidad de ejercer la tolerancia en contextos de comunicación intercultural.
Mientras los agentes de la educación se siguen quejando de la insuficiencia del tiempo para enseñar tres idiomas, de la falta de recursos y de otros problemas que solo surgen en sistemas educativos en los que los idiomas se enseñan por separado, en Plurimente ofrecemos un enfoque verdaderamente plural, un enfoque que permite a las personas ampliar su repertorio lingüístico de manera inteligente – de lo más sencillo (lenguas parecidas al español) a lo más difícil (inglés), optimizada (varias lenguas a la vez) y optimizada (a través de la comprensión y entrenamiento del cerebro). No es cierto que el verdadero plurilingüismo no sea posible, lo cierto es que es imposible con los métodos monolingües de enseñanza secuencial.
El plurilingüismo, una revolución cultural
INFORME sobre una nueva estrategia marco para el multilingüismo