Proximidad lingüística: una herramienta clave para optimizar el aprendizaje de idiomas

En el panorama actual de la enseñanza de idiomas, donde se buscan constantemente métodos más eficaces, la proximidad lingüística se presenta como una alternativa innovadora. Este enfoque no solo facilita el aprendizaje de nuevas lenguas, sino que también optimiza el tiempo y los recursos invertidos, acelerando el desarrollo de un repertorio plurilingüe. A continuación, exploramos cinco razones que sustentan la aplicación de la proximidad lingüística en la educación lingüística, basándonos en investigaciones recientes.


1. La proximidad lingüística acelera el desarrollo del plurilingüsmo

El desarrollo de un repertorio plurilingüe es un proceso acumulativo en el que cada nueva lengua aprendida facilita la adquisición de la siguiente. Según Glaser (2005), en un experimento llevado a cabo en EE. UU., estudiantes dotados en lenguas participaron en cursos intensivos de varios idiomas, expuestos por igual a cada uno. Los resultados mostraron que los estudiantes lograron mejores resultados en lenguas emparentadas con su lengua materna (L1). Esto sugiere que comenzar con lenguas cercanas acelera el aprendizaje inicial y motiva a los aprendientes, ya que el esfuerzo requerido es menor y los logros son rápidos.

Este principio también subyace en la recomendación de exponer a los estudiantes jóvenes a lenguas románicas antes que al inglés. Aprender primero lenguas próximas genera confianza y estrategias de aprendizaje que se transfieren al aprendizaje de lenguas más alejadas, como el alemán o el inglés (Cenoz y Jessner, 2000; Jessner, 2003).


2. Mantiene la motivación para aprender más lenguas

Uno de los principales retos en la enseñanza de idiomas es mantener la motivación de los aprendientes. Estudios como los de Meissner (2014) y Wright (2006) han demostrado que el aprendizaje del inglés como segunda lengua (L2) puede generar una falsa percepción de suficiencia, desalentando el estudio de otras lenguas extranjeras. En cambio, cuando se introduce primero una lengua intercomprensible como el francés o el portugués, los estudiantes no solo mantienen su interés por el inglés, sino que también desarrollan una motivación intrínseca para explorar otras lenguas.

Este enfoque permite diversificar el aprendizaje lingüístico sin comprometer el papel del inglés como lengua global. Además, introduce un elemento de diversidad cultural que enriquece la experiencia educativa.


3. Las lenguas románicas desarrollan un sistema fonético completo

Un argumento común a favor de introducir el inglés desde edades tempranas es la supuesta ventaja en la adquisición de su sistema fonético. Sin embargo, investigaciones como las de Schmidely et al. (2001) muestran que la riqueza fonética de las lenguas románicas, como el italiano, el portugués y el francés, ya prepara al oído para una amplia gama de sonidos no presentes en el español. Por lo tanto, aprender estas lenguas antes que el inglés no solo facilita el desarrollo fonético, sino que también sienta una base sólida para el posterior aprendizaje del inglés.

Además, estudios revisados por el informe de la Acción Educativa (2017) confirman que, en un contexto escolar, alcanzar una competencia fonética similar a la nativa es poco realista, independientemente de la lengua y la edad de inicio. Esto refuerza la idea de que introducir lenguas románicas primero es una estrategia más pragmática.


4. Optimiza los recursos en la educación lingüística

La proximidad lingüística también tiene un impacto positivo en la eficiencia económica de los programas educativos. Al acelerar el aprendizaje, los estudiantes alcanzan niveles funcionales en menos tiempo, lo que reduce los costos asociados con la enseñanza prolongada. Bonvino y Jamet (2016) destacan que las lenguas próximas permiten implementar programas como el AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras) con menores gastos, ya que disminuyen la necesidad de auxiliares de conversación y reducen la dependencia de profesores especializados en inglés.

Además, los programas de intercambio de profesores promovidos por la Unión Europea podrían aprovecharse para fomentar la enseñanza en lenguas vehiculares relacionadas con la L1 de los estudiantes. Por ejemplo, un profesor portugués podría impartir clases en España en su lengua materna, permitiendo una comprensión más natural y efectiva.


5. Fomenta la cohesión social y la tolerancia

Aprender las lenguas de los vecinos tiene beneficios que trascienden el ámbito lingüístico. De acuerdo con López García (2017), incluir las lenguas de las comunidades autónomas y los países vecinos en el currículo escolar podría fomentar la tolerancia y la cohesión social desde edades tempranas. Este enfoque no solo refuerza la identidad cultural de los hablantes, sino que también promueve una mayor comprensión y respeto hacia la diversidad lingüística y cultural.

La intercomprensión, al centrarse en las similitudes entre lenguas, facilita este tipo de aprendizaje inclusivo. Este método también responde a los objetivos de la política lingüística europea, que busca desarrollar competencias plurilingües que sean funcionales y sostenibles (Bonvino y Jamet, 2016).


Conclusión

La proximidad lingüística representa un cambio de paradigma en la enseñanza de idiomas. Al priorizar lenguas relacionadas con la lengua materna, no solo se optimizan los recursos educativos, sino que también se mejora la experiencia del estudiante, fomentando un aprendizaje más rápido y satisfactorio. Incorporar este enfoque en las políticas educativas podría transformar el panorama lingüístico en Europa, haciendo que el plurilingüsmo sea una realidad accesible para todos.



Fuentes citadas:

  • Acción Educativa (2017): El Programa Bilingüe a examen. Un análisis crítico de sus fundamen-tos. Madrid: Asociación Acción Educativa.
  • Bonvino, E.; Jamet, M. C. (2016): Storia, strategie e sfide di una disciplina in espansione. Intro-duzione. En: E. Bonvino y M. C. Jamet (eds.): Intercomprensione: lingue, processi e per-corsi: Università Ca’ Foscari Venezia, Italia, pp. 7–28.
  • Glaser, E. (2005): Plurilingualism in Europe: More Than a Means for Communication. En: Lan-guage and Intercultural Communication 5 (3-4), pp. 195–208. DOI: 10.1080/14708470508668895.
  • Jessner, U. (2003): The Nature of Cross-Linguistic Interaction in the Multilingual System. En: J. Cenoz, B. Hufeisen y U. Jessner (eds.): The multilingual lexicon. Dordrecht: Kluwer Aca-demic Publishers, pp. 45–55.
  • López García, A. (2017): Un sueño plurilingüe para España. Valencia: UNO Y CERO EDICIONES.
  • Meissner, F.-J. (2014): Plurilingual education. En: C. Fäcke (ed.): Manual of language acquisi-tion. Berlin, Boston: De Gruyter (Manuals of Romance linguistics, 2), pp. 217–235.
  • Schmidely, J.; Alvar Ezquerra, M.; Hernández González, C. (2001): De una a cuatro lenguas. In-tercomprensión románica, del español al portugués, al italiano y al francés. Madrid: Arco/Libros.
  • Wright, S. (2006): French as a Lingua Franca. En: APL 26, pp. 325. DOI: 10.1017/S0267190506000031.

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