El multilingüismo en Europa: aspiraciones y realidades

La Unión Europea ha establecido el multilingüismo como uno de sus objetivos principales, promoviendo la idea de una Europa donde los ciudadanos hablen al menos dos idiomas además de su lengua materna. Sin embargo, la realidad lingüística en Europa es más compleja y menos alentadora de lo que se podría esperar.

Un estudio realizado en 2012, el Special Eurobarometer 386 (European Commission, 2012a), reveló que solo el 56% de los europeos podía mantener una conversación en una lengua distinta a su lengua materna. Aunque esta cifra puede parecer prometedora a primera vista, es crucial entender sus matices. En muchos casos, este «bilingüismo» se debe a situaciones particulares, como vivir en países con varias lenguas oficiales (por ejemplo, Bélgica o Suiza) o hablar una lengua heredada de la familia. El papel de la educación formal en lenguas extranjeras parece ser menos influyente de lo que se esperaría.

El inglés domina claramente el panorama lingüístico europeo. Según el informe «Cifras clave de la enseñanza de lenguas en los centros escolares de Europa» (Comisión Europea/EACEA/Eurydice, 2017), casi el 90% de los estudiantes europeos lo aprenden como primera lengua extranjera. Sin embargo, solo el 38% de los europeos afirma poder mantener una conversación en inglés (European Commission, 2012a). Esta discrepancia sugiere que, a pesar de los esfuerzos educativos, los resultados no son tan satisfactorios como se desearía.

La situación en España refleja tendencias similares. Aunque el país tiene varias lenguas cooficiales, como el catalán, el gallego o el euskera, solo el 22% de los españoles dice poder hablar una lengua extranjera como el inglés (European Commission, 2012a). Este dato es particularmente llamativo considerando la importancia del turismo en la economía española.

Un aspecto fascinante y poco aprovechado es la similitud entre lenguas cercanas. Por ejemplo, el español, el italiano, el portugués y el francés son lenguas románicas con muchas similitudes. Sin embargo, los datos muestran que pocos hablantes de estas lenguas aprovechan esta ventaja. En el caso de España, solo un 7% de los encuestados afirmó poder leer prensa en francés, y menos del 6% en italiano o portugués. Esta situación se repite en Italia, donde solo un 3% dice poder entender español (European Commission, 2012a).

Este desaprovechamiento de la intercomprensión entre lenguas similares representa una oportunidad perdida. Los expertos, como Matesanz del Barrio (2017), sugieren que la falta de conciencia sobre estas similitudes y la ausencia de estrategias educativas que las aprovechen son las principales razones de este fenómeno.

La política educativa europea se ha centrado principalmente en promover el aprendizaje del inglés. Esto se ha traducido en la introducción de su enseñanza a edades cada vez más tempranas y en un aumento de las horas dedicadas a esta lengua (Comisión Europea/EACEA/Eurydice, 2017). Sin embargo, esta estrategia ha tenido un efecto colateral: la reducción en la oferta de otras lenguas extranjeras.

En muchos países europeos, se observa una disminución en el número de estudiantes que aprenden francés o alemán, mientras que el inglés se ha vuelto prácticamente obligatorio (Comisión Europea/EACEA/Eurydice, 2017). Esta tendencia, aunque comprensible desde el punto de vista de la utilidad global del inglés, va en contra del objetivo declarado de promover el multilingüismo.

En conclusión, nos encontramos ante una paradoja en la política lingüística europea. Por un lado, se promueve el ideal del multilingüismo, fomentando la diversidad lingüística y cultural. Por otro lado, la práctica educativa se centra casi exclusivamente en el inglés, relegando otras lenguas a un segundo plano. Como señaló Bernat Joan i Marí (2006) en una sesión del Parlamento Europeo: «De poco sirve, según reconoce la Comisión, que haya más gente multilingüe salvo que su segunda o su tercera lengua sea el inglés».

Esta contradicción plantea importantes desafíos para el futuro. Si Europa realmente aspira a ser una sociedad multilingüe, sería necesario diversificar la oferta de lenguas en la educación, fomentar el aprendizaje de lenguas cercanas aprovechando las similitudes lingüísticas existentes, y desarrollar estrategias que vayan más allá del dominio del inglés. Solo así se podrá alcanzar un verdadero multilingüismo que refleje la rica diversidad lingüística y cultural del continente.

Referencias:

Comisión Europea/EACEA/Eurydice (2017). Cifras clave de la enseñanza de lenguas en los centros escolares de Europa – Edición 2017.

European Commission (2012a). Special Eurobarometer 386: Europeans and their Languages.

Joan i Marí, B. (2006). Opinión del Parlamento Europeo sobre la comunicación de la Comisión «Una nueva estrategia marco para el multilingüismo».

Matesanz del Barrio, M. (2017). Intercomprensión y plurilingüismo en Europa.

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