La convivencia en un mundo cada vez más globalizado ha puesto en primer plano la importancia de conocer y usar diversas lenguas. Sin embargo, más allá del multilingüismo como fenómeno social (comunidades en las que se usan más de dos lenguas), surge el plurilingüismo, una idea que pone el foco en las competencias individuales de cada persona para interactuar en varias lenguas según las necesidades del contexto. Pero, ¿Qué significa realmente el plurilingüismo y por qué es crucial en la educación y la sociedad actuales?
Plurilingüismo: más que saber muchas lenguas
El plurilingüismo, según el Consejo de Europa, es la capacidad de usar diferentes lenguas de manera complementaria, integrándolas como parte de un repertorio personal. Esto no implica dominar todas las lenguas por igual, sino aprovechar y reciclar los recursos lingüísticos que uno ya posee. Por ejemplo, una persona puede entender el italiano y el portugués sin haberlos estudiado formalmente, basándose en similitudes con otras lenguas romances.
Este enfoque es revolucionario porque reconoce que incluso los hablantes monolingües pueden desarrollar competencias parciales en otras lenguas y que estas capacidades no son estáticas, sino que evolucionan a lo largo de la vida. Además, fomenta la reflexión metalingüística, es decir, pensar sobre cómo funcionan las lenguas y cómo se relacionan entre sí.
El plurilingüismo como activo cultural y económico
El plurilingüismo no solo es una habilidad enriquecedora a nivel personal, sino también un activo cultural y económico. En un mercado laboral globalizado, la capacidad de trabajar y comunicar en varias lenguas es una ventaja competitiva clave. Además, el conocimiento de lenguas fomenta la cohesión social y fortalece la ciudadanía democrática, ya que está demostrado que el conocimiento de varias lenguas y culturas ayuda a las personas a volverse más tolerantes hacia lo diferente.
Como destaca el Consejo de Europa, el plurilingüismo promueve la cohesión social al reducir barreras lingüísticas y los prejuicios, facilitando la inclusión y el entendimiento mutuo. En este sentido, aprender lenguas no se limita a un objetivo práctico, sino que contribuye al desarrollo de sociedades más justas y conectadas.
Las bases del plurilingüismo en Europa
La promoción del plurilingüismo ha sido un pilar en las políticas lingüísticas de instituciones como el Consejo de Europa y la Unión Europea. Por ejemplo, el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER), conocido por establecer niveles como A1 o C2, va más allá de evaluar habilidades lingüísticas. En su actualización de 2018, introduce criterios para evaluar las habilidades de «comprensión plurilingüe» (es decir, de intercomprensión), enfatizando la capacidad de usar estrategias para entender textos en lenguas desconocidas.
Por su parte, la Unión Europea ha abogado por la enseñanza de al menos dos lenguas no maternas desde edades tempranas, basándose en que el plurilingüismo no solo refuerza la identidad cultural, sino que también mejora la empleabilidad y la movilidad dentro del continente. A pesar de estas iniciativas, las recomendaciones varían en su implementación, dejando lagunas en sistemas educativos como el español.
El caso español: retos y oportunidades
En España, el plurilingüismo es un tema complejo. Aunque las leyes educativas, como la LOMLOE, destacan su importancia, en la práctica el enfoque tiende a centrarse casi exclusivamente en el inglés. El inglés cabe perfectamente en la fórmula “Lengua materna + 2” en la que muchos españoles ya tienen dos idiomas en su repertorio de partida. Con enseñarles uno más, el inglés, las autoridades cumplen con la recomendación de la UE sin pensar en que realmente el resultado no es el plurilingüismo, sino una cultura materna más nociones básicas de una cultura de masas globalista.
Esto contrasta con las recomendaciones europeas de fomentar un aprendizaje más diverso que incluya lenguas vecinas o minoritarias. Según datos de la Comisión Europea, España se encuentra entre los países europeos con menores competencias en lenguas extranjeras, lo que refleja un desafío educativo significativo.
Paradójicamente esto ocurre en un contexto en el que la diversidad lingüística de España, con lenguas cooficiales como el catalán, el gallego y el euskera, ofrece un terreno fértil para estrategias plurilingües. Incorporar metodologías de intercomprensión — que aprovechan las similitudes entre lenguas — podría ser una solución innovadora y eficaz.
Intercomprensión: una herramienta clave
La intercomprensión, una habilidad central en el enfoque plurilingüe, consiste en comprender textos o discursos en una lengua desconocida reciclando conocimientos previos. Por ejemplo, alguien que habla español puede deducir el significado de palabras en italiano o portugués. Este método, promovido en proyectos como EVAL-IC, Miriadi, EuRom5 o EuroComRom entre otros, no solo ahorra tiempo y esfuerzo en asentar las bases para un sucesivo aprendizaje de una lengua en concreto, sino también resulta muy ameno y motivador.
El Companion Volume del MCER refuerza la relevancia de la intercomprensión como una competencia medible y propone unos criterios de evaluación. Se aleja de la idea tradicional de que aprender una lengua requiere alcanzar el nivel de un hablante nativo o necesariamente entraña una capacidad productiva en ella. En su lugar, se valora la habilidad de comprender la situación comunicativa en contextos reales y saber actuar acorde a ella.
Explora el potencial del plurilingüismo
La comprensión y el uso de múltiples lenguas es una habilidad esencial en el mundo actual, y la intercomprensión ofrece una perspectiva enriquecedora y práctica para alcanzar este objetivo. Si quieres desarrollar estas competencias y explorar métodos innovadores, te invitamos a descubrir los cursos de Plurimente, diseñados para acercarte al plurilingüismo y la intercomprensión de manera accesible y eficaz.
Bibliografía