Europa se caracteriza por su diversidad lingüística y cultural, pero esta riqueza no se refleja plenamente en sus sistemas educativos. A pesar de que el plurilingüsmo es un objetivo clave de la política lingüística europea, la realidad es que la enseñanza se centra desproporcionadamente en el inglés, con resultados a menudo insatisfactorios. Este artículo resume la situación actual basándose en datos y estudios recientes.
La enseñanza del inglés como lengua extranjera domina en casi todos los países europeos. Según la Comisión Europea (2017), cerca del 90% de los estudiantes europeos han recibido alguna formación en inglés, mientras que el porcentaje de alumnos que estudian otras lenguas, como francés o alemán, ha disminuido drásticamente. En España, esta tendencia es aún más marcada: el 96,4% de los estudiantes de secundaria cursan inglés como primera lengua extranjera, mientras que solo el 7% opta por francés y apenas el 1% por alemán (Eurostat, 2021).

La edad a la que se empieza a estudiar inglés sigue disminuyendo. En países como España, más del 90% de los niños en educación primaria ya reciben clases de inglés, lo que reduce la posibilidad de aprender otras lenguas desde una edad temprana. Además, los sistemas educativos dedican muchas más horas a la enseñanza del inglés en comparación con otras lenguas extranjeras. Por ejemplo, los estudiantes suelen recibir entre 3 y 5 horas semanales de inglés, frente a las 2 o 3 horas semanales dedicadas a una segunda lengua extranjera (Comisión Europea/EACEA/Eurydice, 2017).

A pesar de los recursos invertidos en la enseñanza del inglés, los resultados son poco alentadores. En España, solo el 22% de los adultos afirma poder mantener una conversación en inglés, y este porcentaje no ha mejorado significativamente en las últimas décadas. En comparación, países como Suecia y los Países Bajos, que también priorizan el inglés pero diversifican más su oferta lingüística, muestran mejores resultados tanto en inglés como en otras lenguas (Eurobarómetro 386, 2012).
Un dato recurrente del Eurobarómetro indica que el 56% de los europeos asegura poder mantener una conversación en al menos una lengua extranjera. Sin embargo, estas cifras son engañosas, ya que a menudo incluyen lenguas cooficiales o de herencia, como el catalán o el gallego en España, lo que infló las estadísticas sin reflejar un verdadero plurilingüsmo. En realidad, el porcentaje de europeos que dominan una lengua extranjera no relacionada con su lengua materna es mucho menor.
En España, el dominio del inglés es particularmente bajo. Según el Eurobarómetro Flash (2018), solo el 22% de los españoles adultos incluyen el inglés en su repertorio lingüístico, comparado con el 38% de la media europea. Además, las lenguas extranjeras representan solo el 50% del repertorio lingüístico de los encuestados españoles, siendo el resto lenguas cooficiales o de herencia.

El predominio del inglés en la educación europea dificulta el desarrollo del plurilingüsmo. Los sistemas educativos favorecen el inglés como lengua franca a expensas de otras lenguas, lo que no solo limita la diversidad lingüística, sino también crea una dependencia excesiva de una única lengua extranjera. Esta situación contradice los objetivos de la política lingüística europea, que busca promover el aprendizaje de al menos dos lenguas extranjeras además de la lengua materna.
A pesar de las inversiones significativas en la enseñanza del inglés, los resultados no son proporcionales al esfuerzo. El caso de España es un claro ejemplo de cómo una estrategia centrada exclusivamente en una lengua extranjera no logra los resultados esperados. Además, esta situación reduce las oportunidades para desarrollar un verdadero plurilingüsmo, esencial para fomentar una Europa más inclusiva y conectada.
Para superar estos desafíos, es fundamental diversificar la enseñanza de lenguas extranjeras y considerar métodos innovadores, como la intercomprensión, que permite aprender lenguas relacionadas de manera simultánea y eficiente. Solo así podremos avanzar hacia una educación lingüística más inclusiva y efectiva.
Fuentes citadas: